20140607-lux2-7

La principal diferencia entre los fondos de inversión y las sociedades de inversión radica en su forma jurídica. Así, mientras que los primeros (fondos de inversión) son entidades sin personalidad jurídica, las sociedades de inversión se configuran como sociedades de inversión de capital variable (SICAV). Esta importante diferencia, la atribución o no de personalidad jurídica, deriva en que los fondos de inversión precisen ser representados por dos entidades: una sociedad gestora (que se erige en representante y administradora del fondo, y que tiene competencias sobre la política y actuaciones de inversión del mismo) y una entidad depositaria (encargada de custodiar los valores que componen la cartera de inversión y de canalizar todos los cobros y pagos a realizar). Por su parte, las sociedades de inversión, como entidades con personalidad jurídica propia, no precisan de sociedad gestora, en la medida en que pueden dotarse de órganos de administración propios que asuman esa labor. No obstante, requerirán, en todo caso, de una entidad depositaria.