Clasificaciones de un fondo de inversión y límites a la concentración de riesgos.

Después de un agradable periodo navideño retomamos los post de formación sobre fondos de inversión, como hemos comentado anteriormente primero vamos a sentar las bases con unos conocimientos sólidos, vamos a tratar de hacerlo lo más rápido posible para poder empezar a hablar de análisis de inversiones con la mayor celeridad posible. Por lo tanto, durante los siguientes post vamos a citar aquellos artículos, libros o estudios que considero que son esenciales para poder iniciarse en la industria de gestión de activos.

Los fondos de inversión se pueden clasificar de formas distintas, para ello existen diferentes criterios:

a) Según el criterio de Morningstar.
b) Por la distribución de sus beneficios.
c) Por su política de inversión.
d) Según la CNMV.

a) Según el criterio de Morningstar.

Morningstar es la empresa más conocida de análisis de fondos por ello es necesario exponer la tipología de clasificación de fondos según esta fuente.

FIM: Fondos de Inversión Mobiliaria. Es una de las grandes categorías de fondos de inversión. La ley les exige tener al menos el 80% de su patrimonio invertido en valores de renta fija o de renta variable admitidos a negociación en una bolsa de valores.

FIAMM: o Fondos de Inversión en Activos del Mercado Monetario, también se conocen como fondos monetarios o fondos de dinero. Es una categoría de fondos de inversión que por ley debe tener invertido al menos un 90% de su cartera en renta fija a corto plazo (vencimiento no superior a 18 meses).

FIMF: Fondos de Inversión Mobiliaria de Fondos. También conocidos como fondos de fondos ya que invierten al menos un 50% de su activo en participaciones de otros fondos de inversión.

FIMP: Fondos de Inversión Mobiliaria Principales. Son una categoría de fondos que se caracteriza por tener como partícipes a otros fondos de inversión.

FIMS: Fondos de Inversión Mobiliaria Subordinados. Son una categoría de fondos de inversión que invierte al menos un 80% de su cartera en participaciones del FIMP designado en su folleto informativo.

FIME: Fondos de Inversión Mobiliaria Especializados en valores no negociados. Son fondos que invierten entre un 50% y 80% de su activo en valores no negociados en mercados secundarios.

FU: Fondos de Inversión Inmobiliarios. Son fondos que invierten su patrimonio en inmuebles ya sean viviendas, oficinas, garajes… y obtienen su rentabilidad tanto de la reventa de esos inmuebles como del cobro de los alquileres.

Fondtesoros: representan una categoría especial de fondos de inversión que invierte su patrimonio exclusivamente en deuda del Estado (Letras del Tesoro, Bonos y Obligaciones del Estado). Los Fondtesoros pueden pertenecer bien a la categoría FIM (cuando invierten al menos un 50% de su cartera en deuda del Estado con plazo superior a un año) bien a la categoría FIAMM (cuando invierten todo su patrimonio en valores del Tesoro a corto plazo).

SICAV: en España también se comercializan fondos “extranjeros”, domiciliados fuera de nuestras fronteras (principalmente en Luxemburgo), conocidos como SICAV (Sociedad de Inversión de Capital Variable). A diferencia de los fondos de inversión las SICAV no se subdividen en participaciones sino en acciones.

b) Por la distribución de sus beneficios.

La legislación española contempla la posibilidad de que los fondos de inversión repartan beneficios, si bien no es muy habitual a causa de la diferente fiscalidad de los rendimientos frente a las ganancias de capital.

c) Por su política de inversión.

Para realizar este análisis hay que considerar tres aspectos. Los dos primeros son imposiciones legales que todo fondo de inversión debe cumplir y el tercero lo elige, en el momento de su constitución, la SGIIC, indicando así al partícipe el nivel de riesgo y rentabilidad que puede esperar. La modificación de la política de inversión es un hecho relevante que otorga al partícipe derecho de separación.

1. La lista de activos invertibles: delimita los activos en que podrá invertir el fondo con independencia de su política de inversión
2. Los límites a la concentración de riesgos exigidos para cualquier fondo con independencia de su política de inversión
3. La política de inversión. Desarrollo de los conceptos necesarios para analizar la política de inversión.

Estos tres aspectos se desarrollan a continuación de forma más detallada:

Lista de activos invertibles : Los FI podrán invertir en:

a) Valores o instrumentos financieros admitidos a cotización (según la Ley 24/1988 del Mercado de Valores) en bolsas, mercados o sistemas organizados de negociación, cualquiera que sea el Estado donde radiquen, siempre que cumplan los siguientes requisitos:

■ Mercados con funcionamiento regular
■ Mercados que ofrezcan una protección equivalente a los mercados oficiales españoles
■ Mercados con reglas de funcionamiento, transparencia y acceso y admisión a cotización similares a los mercados oficiales españoles.

b) Valores o instrumentos financieros respecto a los cuales esté solicitada la admisión a cotización en mercados o sistemas anteriormente mencionados.

c) Acciones o participaciones de IICs autorizadas (Directiva 85/611 CEE) siempre que éstas no tengan por finalidad invertir más de un 10% de su patrimonio en otras IICs.

d) Acciones o participaciones de IICs no autorizadas (Directiva 85/611 CEE) siempre que no inviertan en otras IICs y cumplan que: su reglamento no contemple la inversión de más del 10% de su patrimonio en otras IICs; que tengan sede en un estado miembro de la OCDE; que las normas de funcionamiento sean similares a la normativa española y que las IICs objeto de inversión informen de su actividad empresarial en un informe semestral y otro anual.

e) Depósitos de entidades de crédito a la vista o que puedan hacerse líquidos con vencimiento no superior a 12 meses, cuando la entidad de crédito tenga sede en Estado miembro de UE 8 si no fuera así, deberán cumplir requisitos adicionales).

f) Instrumentos financieros derivados que se negocien en mercados autorizados y siempre que los subyacentes consistan en alguno de los activos invertibles anteriores y sean acordes con la política de inversión de la IIC y, además, cualquier producto derivado autorizado por la CNMV.

g) Instrumentos financieros derivados que no se negocien en mercados autorizados siempre que cumplan los requisitos anteriores en cuanto a la composición del subyacente y, además, que:

Las contrapartes sean entidades financieras domiciliadas en Estados miembros de la OCDE sujetas a supervisión prudencial u organismos supranacionales de los que España sea miembro, dedicadas habitual y profesionalmente a esta actividad y con solvencia suficiente otorgada por agencia especializada.

Exista compromiso del emisor o de una entidad financiera para dar cotizaciones en firme diariamente y con un diferencial máximo.

h) Instrumentos del mercado monetario (vencimiento inferior a 18 meses) que sean líquidos (mecanismos para realizarlos a valor de mercado o compromisos de recompra), no negociados en mercado autorizado siempre que cumpla alguno de estos requisitos:

Que sean emitidos o garantizados por el Estado, Comunidades Autónomas, entidades locales, Banco de España, BCE, UE, BEI, bancos centrales o administraciones públicas de Estados miembros de la UE y organismos públicos internacionales a los que pertenezcan uno o más Estados miembros.

– Que sean emitidos por empresas cuyos valores se negocien en mercados autorizados.
– Que sean emitidos o garantizados por entidades sujetas a supervisión prudencial.
– Que sean emitidos por entidades que la CNMV determine expresamente.

i) Hasta un 10% de libre disposición en depósitos, acciones y títulos de renta fija y acciones y participaciones de IICs no consideradas en los párrafos anteriores; en acciones y participaciones de IICIL e IIC de IICIC; en valores cotizados; en acciones y participaciones de entidades de capital riesgo.

j) En operaciones estructuradas con ciertos límites.

2. Límites a la concentración de riesgos: En general es un límite del 5% en los activos señalados anteriormente en los puntos a, b, h e i, emitidos o avalados por un emisor con las siguientes especificaciones:

Se amplía al 10% cuando la inversión en emisores en los que se supere el 5% no exceda del 40% del patrimonio de la IIC.

Se amplía al 35% cuando se invierta en valores emitidos o avalados por un Estado miembro de la UE, comunidad autónoma, entidad local organismo internacional del que España sea miembro o por cualquier otro Estado miembro cuya calificación de solvencia otorgada por una agencia especializada no sea inferior a la del Reino de España. Podrá invertirse hasta el 100% del patrimonio de la IIC en este tipo de entes siempre y cuando el folleto y otras publicaciones de promoción de la IIC aclare esta intención y especifique los emisores en cuyos valores se pretenda invertir o se tenga invertido más del 35%.

Se ampliará al 25% cuando se trate de inversiones en obligaciones emitidas por entidades de crédito cuyo importe está garantizado por activos que cubran suficientemente los compromisos de la emisión y que queden afectados, de forma privilegiada, al reembolso del principal y al pago de los intereses en el caso de situación concursal del emisor. El total de emisiones de este tipo en las que se supere el 5% no podrá superar el 80% del patrimonio de la IIC.

No se aplicará el límite del 5% cuando la política de inversión de la IIC pretenda replicar un índice bursátil o de renta fija representativo de uno o varios mercados radicados en un Estado miembro o en cualquier otro Estado o de valores negociados en ellos.
El índice debe, al menos, cumplir que tiene una composición suficientemente diversificada; resulta fácil de reproducir; es una referencia adecuada del mercado que representa y tiene difusión pública adecuada.

En estos casos, los límites para la inversión en acciones u obligaciones de un mismo emisor podrá ampliarse hasta el 20% del patrimonio de la IIC y podrá ser ampliado al 35% para un único emisor, bajo autorización de la CNMV.

Si en vez de replicar un índice la IIC pretende desarrollar una política de inversión que tome como referencia un índice que cumpla los requisitos anteriores, el límite del 5% queda ampliado al 10% para acciones u obligaciones de un mismo emisor más un 10% adicional a través de instrumentos derivados negociados en mercados oficiales secundarios o extranjeros equivalentes. Este límite conjunto podrá ser del 35% si la CNMV lo autoriza específicamente.

La suma de activos e instrumentos financieros emitidos o avalados por una misma entidad más las posiciones frente a él en productos derivados y los depósitos que la IIC mantenga en dicha entidad no podrán superar el 20% del patrimonio de la IIC. A estos efectos, las entidades que formen parte de un mismo grupo se considerarán como un único emisor.

La inversión en activos e instrumentos financieros emitidos o avalados por una misma entidad, no podrán superar el 5% de los valores en circulación de dicha entidad.

Así mismo, la suma de las inversiones en valores de un mismo emisor de las ICC gestionadas por sociedades gestoras de un mismo grupo no podrá rebasar el 15% de los valores en circulación de dicho emisor.

La inversión en acciones o participaciones emitidas por una única IIC no podrá superar el 45% del patrimonio del fondo de inversión, salvo en el caso de los fondos subordinados, cuya política de inversión sea la de invertir en un único fondo.

La exposición al riesgo frente a una misma contraparte en instrumentos derivados no negociados en mercados secundarios no puede superar el 5% del patrimonio del fondo. Este límite se ampliará al 10% cuando se trate de una entidad de crédito que cumpla los requisitos previstos por la ley. Estos límites también se aplican a los instrumentos derivados negociados en mercados secundarios cuando en dichos mercados no se exija depósito de garantías y no exista una cámara de compensación.

El exceso de estos límites deberá regularizarse en el plazo de seis meses a partir de la fecha en que se rebasaron si dicho exceso se ha producido con posterioridad a la fecha de la última adquisición parcial o total de los valores en cuestión.

Cuando el exceso supere los límites en más de un 35%, la IIC deberá reducir dicho exceso hasta el 35% del límite en el plazo de tres meses sin perjuicio de que concluya la regularización total en el plazo de seis meses.

Las IIC de carácter financiero deberán mantener un coeficiente mínimo de liquidez del 3% de su patrimonio para poder hacer frente a las operaciones de reembolso. Dicha liquides deberá materializarse en efectivo, cuentas o depósitos a la vista en el depositario o en otra entidad si éste no tuviese condición de entidad de crédito (SV o AV). Este coeficiente podrá ser de hasta 10 % si la CNMV lo estima conveniente a la vista de la evolución de las suscripciones y reembolsos y de la liquidez de los activos en cartera, cuando existan o se prevea la existencia de dificultades para atender los reembolsos.

d) La CNMV ha definido las siguientes categorías para las políticas de inversión de un fondo de inversión mobiliaria:

Dentro de la clasificación de fondos, éstos pueden presentar especialidades de inversión como son:

■ Fondtesoros. Fondos que invierten fundamentalmente en deuda del Estado español.
■ Fondos índice. Son aquellos que deciden las inversiones tomando como referencia o replicando un determinado índice bursátil o de renta fija.
■ Fondos de Fondos. Son aquellos que invierten en participaciones de otros fondos de inversión.
■ Fondos Principales. Son aquellos cuyos partícipes no son personas o entidades, sino otros fondos de inversión, que se denominan “subordinados”.
■ Fondos Subordinados. Son los que invierten todo su activo en un fondo principal.
■ Fondos denominados en Divisas. Son aquellos que pueden calcular el patrimonio y el valor de las participaciones en monedas distintas del euro, así como admitir suscripciones y reembolsos en dichas monedas. Esta circunstancia debe recogerse expresamente en el Reglamento

Otros tipos de Instituciones de Inversión Colectiva

Hasta ahora se ha hecho referencia de forma exclusiva a los fondos de inversión mobiliaria (FI) por ser el producto más extendido entre los inversores particulares, sin embargo, existen otros tipos de instituciones de inversión colectiva que presentan ciertas peculiaridades en relación con el régimen general descrito anteriormente:

a) Fondos de inversión inmobiliaria (FU)
b) Fondos cotizados (ETF)
c) Fondos de inversión libre (F1L)
d) Fondos de fondos de inversión libre (FFIL)
e) Sociedades de inversión (SICAV)
f) Fondos garantizados
g) IIC extranjeras

A continuación, se desarrolla detalladamente cada tipología:

a) Fondos de Inversión Inmobiliaria.

Son instituciones de inversión colectiva no financieras, que invierten las aportaciones de los partícipes fundamentalmente en la compra de inmuebles (destinados a viviendas, oficinas, locales comerciales, residencias de estudiantes o para la tercera edad, etc.) para explotarlos en régimen de alquiler. Por tanto, obtienen sus rendimientos tanto de las rentas que obtienen por alquilar los inmuebles como por la evolución de los precios. Cuando revisten forma societaria, estas instituciones se denominan Sociedades de inversión inmobiliaria (SU).

A diferencia con otros fondos, la adquisición en bolsa de participaciones de un fondo cotizado estará exento de la obligación de entrega gratuita del folleto explicativo y del último informe semestral. En cualquier caso, previa solicitud, se podrá entregar el folleto completo y los últimos informes anual y trimestral publicados.

Los fondos cotizados no se pueden beneficiar de la exención de tributación por traspasos entre fondos de inversión, por tanto, cualquier reembolso de un fondo tributará en el ejercicio en que se realice.

En este apartado se pueden incluir los Fondos cuya política de inversión se basa en la inversión en un único fondo de inversión. Este tipo de fondos deberá cumplir las siguientes características:

Se deberá invertir, al menos, un 80% de su patrimonio en un único fondo que deberá estar convenientemente identificado en los folletos de la IIC.

Si se cambia el fondo en el que invierte la IIC será bajo previa autorización de la CNMV y confiere el derecho de separación que será ejercido por la IIC inversora sin perjuicio de que los partícipes, a su vez, puedan ejercitar su derecho de separación de la IIC inversora.

Respecto a la política de comisiones, la suma de las comisiones de gestión, depósito, suscripción y reembolso de la IIC inversora y de las del fondo en el que se invierte, no podrán superar los máximos legales.

Los criterios para el cálculo del valor liquidativo aplicable a suscripciones y reembolsos serán los mismos que se apliquen al fondo en el que se invierte.

c) Fondos de Inversión Libre.

También conocidos como hedge funds o fondos de inversión alternativa, se dirigen de manera preferente a inversores cualificados (institucionales o grandes patrimonios). La normativa española de 2003 establece que, dada su complejidad y sus riesgos, se van a exigir unas normas específicas de protección de los inversores, permitiendo sólo a aquellos denominados “cualificados” adquirir participaciones.

Se consideran inversores cualificados:

Personas jurídicas autorizadas o reguladas para operar en los mercados financieros (entidades de crédito, ESIs, compañías de seguros, IICs, SGIICs, fondos de pensiones, SGPFP, intermediarios autorizados de derivados de materias primas, etc.)

Gobiernos nacionales y regionales, bancos centrales, organismos internacionales y supranacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE), el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y otras organizaciones similares.

Otras personas jurídicas que no sean PYMES.

Personas físicas que residan en territorio español que expresamente hayan solicitado ser consideradas como inversor cualificados cumpliendo dos de los siguientes requisitos: que haya realizado operaciones de volumen significativo en los mercados de valores; que el volumen de la cartera del inversor sea superior a 500.000 euros o que el inversor trabaje, o haya trabajado por lo menos un año, en el sector financiero desempeñando una función que exija conocimientos relativos a la inversión de valores.

PYMES con domicilio en territorio español y que, expresamente, hayan solicitado ser considerados como inversor cualificado.

Además hay dos requisitos adicionales para poder suscribir participaciones de IICIL:

Desembolso inicial mínimo de 50.000 euros.
Con anterioridad a la suscripción, el inversor deberá dejar constancia por escrito, de que conoce los riesgos inherentes a este tipo de inversión.

En relación con los requisitos de las Instituciones de Inversión Colectiva de Inversión Libre (IICIL), cabe resaltar:

Las IICIL se inscribirán en un registro especial al efecto en la CNMV. Tendrán un mínimo de 25 partícipes.

Estos fondos pueden invertir en cualquier tipo de activo financiero (de ahí su denominación), sin que les sean aplicables las reglas sobre concentración de inversiones establecidas en la normativa general para las instituciones de inversión colectiva tradicionales.

Las IICIL pueden endeudarse hasta cinco veces el valor de su activo.

El valor liquidativo se calculará al menos trimestralmente, aunque cabe el cálculo semestral si así lo exigen las inversiones realizadas. Por tanto, los partícipes sólo podrían suscribir o reembolsar cada tres o seis meses (aunque los fondos pueden optar por ofrecer liquidez con mayor frecuencia, por ejemplo mensual).

No se aplican a estos fondos los límites máximos de comisiones que rigen para el resto de los fondos de inversión. También son menores las obligaciones de información a los inversores.

Aunque dentro de este tipo de fondos pueden encontrarse productos con características muy diversas, la total libertad para elegir las inversiones, la menor liquidez y transparencia y la posibilidad de apalancamiento suelen implicar un nivel de riesgo superior al de otros productos de inversión colectiva, por lo que los inversores deberán dejar constancia por escrito de que conocen los riesgos asociados al producto (mediante la firma de un “documento de consentimiento” en el momento de la suscripción).

d) Fondos de fondos de inversión libre.

Conocidos como “Fondos de Hedge Funds”, invierten en instituciones de inversión libre o hedge funds al menos el 60% de su activo, sin que puedan concentrar más del 10% del patrimonio en una sola institución. Es un tipo de fondos especialmente concebido para que los inversores particulares puedan acceder a los productos de inversión alternativa.

Entre sus características, cabe destacar las siguientes:

Son fondos de fondos: no invierten directamente en valores, sino en otros fondos de inversión.

Los fondos en los que invierten han de ser, en su mayoría, fondos de inversión alternativa o hedge funds. Consulten la sección sobre Fondos de inversión libre (FIL).

Nivel de riesgo. La libertad de que gozan los FFIL para decidir sus estrategias permite acceder a nuevas oportunidades de inversión, pero también suele implicar mayores niveles de riesgo. El valor de la inversión puede variar de forma significativa a lo largo del tiempo, y el rendimiento no tiene por qué estar ligado a la evolución de los mercados de valores.

Liquidez. En general, los FFIL son menos líquidos que los fondos tradicionales. Esto tiene implicaciones prácticas, tanto por lo que se refiere al cálculo y publicación del valor liquidativo como al régimen de reembolsos:

Valor liquidativo: el precio de la participación podrá publicarse con una periodicidad de tres o incluso seis meses (aunque en la práctica es posible que muchos fondos opten por una frecuencia mensual).

Reembolsos: al igual que ocurre con el valor liquidativo, los FFIL pueden permitir los reembolsos sólo cada tres o seis meses, según se indique en el folleto informativo.

Debido a su limitada liquidez es recomendable destinar a esta inversión aquella parte de los ahorros que pueda mantenerse inmovilizada durante prolongados periodos de tiempo.

Comisiones: los FFIL tienen libertad para fijar sus comisiones, ya que no les resultan aplicables los límites máximos establecidos para los fondos tradicionales.

En principio, la selección y seguimiento de los hedge funds por parte de una gestora, unidos a la diversificación, permiten un mayor control de los riesgos existentes, que en todo caso deben ser debidamente destacados, tanto en la publicidad como en el folleto.

Antes de invertir en un FFIL el inversor deberá firmar un documento de consentimiento (diferente a la orden de suscripción), en el que declara haber sido debidamente informado por la entidad de los riesgos inherentes al producto. Antes de firmar este documento, el partícipe debe estar completamente seguro de que comprende su contenido, en particular por lo que se refiere a las características y riesgos especiales que asume con la inversión en este tipo de fondos. La entidad está obligada a entregar al inversor una copia de este documento, que es conveniente conservar junto al folleto y la orden de suscripción mientras se mantenga la condición de partícipe.

A las IIC de Inversión Libre se les exige:

Que, al menos, un 60% de su patrimonio esté invertido en IICIL españolas, extranjeras similares, domiciliadas en países de la OCDE o cuya gestión esté encomendada a una gestora sujeta a supervisión con domicilio en un país OCDE.

No podrán invertir más de un 10% de su patrimonio en una única IICIL.

Las IICIL se inscribirán en un registro especial creado al efecto en la CNMV.

En los folletos, simplificado y completo, se informará con detalle del objetivo, política de inversión y riesgos del fondo, así como del perfil de riesgo del fondo y de los inversores a los que se dirige.

b) Las Sociedades de Inversión (SICAV)

La principal diferencia con los fondos de inversión es que un fondo es sólo un patrimonio del que el ahorrador se convierte en partícipe, puesto que no tiene personalidad jurídica ha de ser gestionado por una sociedad gestora de instituciones de inversión colectiva (SGIIC), mientras que las sociedades sí tienen personalidad jurídica. Ya que se trata de sociedades anónimas, los ahorradores que aportan su dinero se convierten en accionistas (el patrimonio se divide en acciones, no en participaciones) de la sociedad. Suelen considerarse un vehículo de inversión de banca privada, es decir, orientadas a grandes patrimonios. A diferencia de los fondos de inversión, a las SICAV no se les exige el concurso de una SGIIC aunque si de un depositario. Las SICAV pueden autogestionarse o bien encargar la gestión a una SGIIC o a otro tipo de entidad financiera habilitada por ley. Debe intervenir también una entidad financiera que actúe como depositaría del patrimonio. Al igual que los fondos de inversión, las SICAV también pueden tener compartimentos con distintas políticas de inversión, así como emitir series de acciones con su propio régimen de comisiones.

Las acciones de las SICAV pueden negociarse en las bolsas de valores o en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB); también se puede invertir en ellas mediante un procedimiento similar a la suscripción y reembolso de fondos de inversión, según determine la propia sociedad.

Las sociedades de inversión también pueden beneficiarse de la exención de tributación de los traspasos entre instituciones de inversión colectiva.

El capital mínimo de la SICAV será de 2.4 millones de euros y deberá estar suscrito y desembolsado íntegramente desde el momento de la constitución, deberá ser mantenido mientras la SICAV esté inscrita en los registros de la CNMV. Por otra parte, en los estatutos sociales deberá reflejarse el capital social máximo, que no podrá superar en diez veces al capital inicial. Se prevé la creación de SICAVs por compartimientos con un capital mínimo de 480.000 euros por compartimiento, siempre que se respete el importe de patrimonio mínimo para la SICAV en su conjunto. Además del patrimonio mínimo, a las SI se les exige un número mínimo de 100 accionistas, incluso en el caso de sociedades por compartimentos.

Respecto a la información exigible, es la misma que para los fondos de inversión.

f) Los Fondos Garantizados

Son fondos que aseguran que, como mínimo, se conserva a una determinada fecha la totalidad o una parte de la inversión inicial.

A diferencia de estos fondos existen otros que no son garantizados, aunque pueda parecerlo y, por ello, en ocasiones induzcan a confusión, este otro tipo de fondos que tienen como objetivo de inversión o rentabilidad la obtención de un determinado rendimiento fijo o vinculado a alguna referencia (Euribor, etc.). Precisamente, la diferencia es que ese rendimiento es un objetivo y no una garantía, por lo que no es exigible por el inversor. Es por tanto un objetivo no garantizado.

Los fondos garantizados presentan ciertas características que deben ser bien conocidas antes de la suscripción, ya que pese a la relativa seguridad que ofrecen pueden no resultar adecuados para todos los inversores:

1) Condiciones para la efectividad de la garantía. Restricciones a la liquidez
2) Las garantías
3) La fiscalidad
4) Cálculo de la posible rentabilidad

Desarrollo de las características:

1) Los fondos garantizados tienen un horizonte temporal recomendado deinversión que coincide con el plazo para el que se garantiza la conservación de
capital.

A diferencia de los no garantizados, estos fondos están diseñados de manera que no resulta aconsejable la entrada o salida de partícipes durante el plazo de garantía, debido a las siguientes particularidades:

Periodo inicial de comercialización, durante el cual se puede aportar dinero ai fondo sin que se aplique la comisión de suscripción. En su caso, las rentabilidades ofrecidas están condicionadas a que la inversión se haya realizado dentro de este periodo.

Sólo tiene derecho a la garantía los partícipes que mantengan su inversión hasta la fecha de vencimiento de la misma: las participaciones reembolsadas antes de ese momento no están garantizadas. Si por algún motivo el partícipe necesita reembolsar antes del vencimiento de la garantía, recibirá por sus participaciones el valor liquidativo que corresponda a la fecha de reembolso, y que podrá ser superior o inferior a la inicial. Además, en general también tendrá que hacer frente a la comisión de reembolso (hasta un 5% del capital).

En resumen, los partícipes que entren después del periodo de comercialización o que reembolsen antes de la fecha de vencimiento de la garantía podrán sufrir una importante penalización en la rentabilidad, e incluso perder parte de su inversión inicial.

Existen algunos fondos que cuentan con las llamadas “ventanas de liquidez”. Estas ventanas son fechas predeterminadas en las que el partícipe puede reembolsar total o parcialmente sin pagar comisión de reembolso, siempre que se respeten los plazos de preaviso (se detallan en el folleto y suelen oscilar entre tres días y una semana, excluyendo los días inhábiles). Se trata de una apreciable ventaja para el inversor, porque suaviza la iliquidez de este tipo de productos. Sin embargo, el partícipe deberá tener en cuenta que se aplicará al reembolso el valor liquidativo que corresponda según la fecha de solicitud, por lo que no se beneficiará de la garantía y podrá perder parte de la inversión realizada.

2) Los fondos garantizados ofrecen la conservación del capital invertido (o de una parte de él) en una fecha futura predeterminada, la “fecha de vencimiento de la
garantía”. Cuando llega el vencimiento, pueden suceder dos cosas: que la gestora ofrezca una nueva garantía, en las condiciones que en ese momento determinen los mercados, o que el fondo deje de ser garantizado y continúe funcionando como un fondo “normal”.

Por tanto, en el ámbito de los fondos de inversión el término “fecha de vencimiento” se refiere al vencimiento de la garantía, ya que el fondo no vence. A medida que se aproxime la fecha de vencimiento de la garantía, la gestora enviará a los inversores una carta informándoles sobre los cambios que se producirán en el fondo. Si al partícipe no le interesa mantener su inversión con las nuevas condiciones tiene derecho de separación gratuito, lo que significa que podrá reembolsar sus participaciones sin pagar la comisión de reembolso. Es muy importante que el inversor esté atento a las comunicaciones que recibe de su entidad financiera, ya que si no responde se entiende que desea mantener su inversión durante el nuevo plazo de garantía.

El partícipe debe ser consciente de que, tras el vencimiento de una garantía, y una vez transcurrido el periodo durante el cual se puede ejercer el derecho de separación gratuito, los reembolsos se realizarán a precio de mercado, y existe la posibilidad de que éste sea inferior al que se alcanzó en el momento del vencimiento de la garantía. Además, es probable que tenga que hacer frente a la comisión de reembolso.

3) La garantía del fondo viene dada por una tercera entidad, y puede ser interna (es el fondo quien recibe el capital si no alcanza por sí mismo el valor liquidativo fijado como objetivo) o externa (cuando el capital se entrega directamente al partícipe).

La diferencia para el partícipe reside en el tratamiento fiscal de cada una. Puesto que la interna es una aportación que recibe el propio fondo, el inversor sólo la percibe a través del valor liquidativo de sus participaciones (se considera ganancia patrimonial) por lo que no tiene efectos fiscales inmediatos: las plusvalías no tributan hasta que no se produzca el reembolso de las participaciones.

Sin embargo, si la garantía es externa el partícipe recibe en su cuenta la diferencia entre el valor liquidativo del fondo en la fecha de vencimiento de la garantía y el valor liquidativo garantizado, y esta cantidad sí tributa en el ejercicio económico en el que se percibe (como rendimiento del capital mobiliario).

4) Los fondos garantizados aseguran, en todo o en parte, la conservación del capital invertido al cabo de un plazo predeterminado. Sin embargo, no todos garantizan la obtención de una rentabilidad adicional. Dentro de la actual oferta de fondos garantizados en nuestro país, pueden distinguirse hasta el momento dos grandes grupos:

Los fondos garantizados de renta fija suelen asegurar, además de la conservación del capital invertido, un rendimiento fijo en la fecha de vencimiento de la garantía. Para saber con precisión cuál es la rentabilidad anual que realmente se está ofreciendo, conviene consultar la TAE (que se informa en el folleto del fondo siempre que sea posible su cálculo).

Los llamados fondos garantizados a vencimiento, en general, sólo garantizan el capital invertido inicialmente. Ofrecen la posibilidad de obtener una rentabilidad vinculada (total o parcialmente) a la evolución de acciones, índices bursátiles, divisas u otros fondos de inversión. Si los mercados no evolucionan de la manera prevista, o no se cumplen determinadas condiciones descritas en el folleto, es posible que el partícipe no obtenga ninguna rentabilidad por su inversión. Debe tenerse en cuenta que, a pesar de su denominación, la característica de que la garantía sólo es exigible a una fecha determinada (vencimiento).

No Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *